Transformar el empleo en la región Caribe es el gran reto del desarrollo, señala Fundesarrollo

Fundesarrollo presenta un análisis del mercado Laboral de la región Caribe
  • El Caribe colombiano enfrenta retos importantes en materia de empleo, pero también cuenta con oportunidades para transformar su mercado laboral. 

  • Fundesarrollo destaca la necesidad de una agenda conjunta que impulse la formalización, la inclusión laboral y la formación para el trabajo del futuro.
  • Se promueve una visión integral centrada en la educación, la innovación y la articulación entre actores públicos y privados.

Barranquilla, 20 de agosto de 2025 – Con motivo de la segunda edición de las Jornadas de Puertas Abiertas 2025, el centro de pensamiento Fundesarrollo presentó un análisis sobre la situación actual del mercado laboral en la región Caribe. También expuso las principales tendencias y oportunidades para su transformación

Durante el evento, se resaltó que, si bien la región enfrenta desafíos en términos de desempleo e informalidad, también se abre una ventana de oportunidad para implementar acciones innovadoras que promuevan el empleo digno, equitativo y adaptado a las exigencias del siglo XXI.

Panorama laboral actual en la región Caribe

Si se compara con años anteriores, la tasa de desempleo en la región ha aumentado y ya supera el promedio nacional. Esta situación ha afectado especialmente a jóvenes y mujeres, quienes siguen enfrentando barreras estructurales para ingresar y mantenerse en el mercado laboral formal. En 2024, el 67% de las mujeres en edad de trabajar permanecía por fuera de la fuerza laboral, frente al 33% de los hombres. Ambos grupos también registran las tasas más altas de desempleo.

Adicionalmente, se evidenció que la informalidad laboral continúa siendo un reto central. Menos del 45% de los trabajadores cuentan con un empleo formal. Esto limita su acceso a seguridad social, estabilidad económica y los hace más vulnerables a la pobreza. La mayoría de los ocupados se desempeñan por cuenta propia, una tendencia que demanda estrategias de acompañamiento y formalización.

Educación y formación para el futuro

Dentro del ámbito educativo y de la formación, Fundesarrollo hizo un llamado a fortalecer la conexión entre la oferta académica y la demanda laboral. Según el Foro Económico Mundial, para 2030 cerca del 39% de las habilidades actuales quedarán obsoletas. Seis de cada diez trabajadores necesitarán recapacitación. La región cuenta con muchos egresados que provienen de programas con menor absorción laboral formal, mientras que los sectores con mayor ocupación —como comercio, transporte y actividades artísticas— presentan altos niveles de informalidad.

Hoja de ruta para transformar el empleo Caribe

Frente a este panorama, Fundesarrollo propuso una hoja de ruta con enfoque transformador, basada en cuatro pilares estratégicos:

    1. Impulsar la educación media y técnica, orientada al desarrollo de habilidades clave como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la adaptabilidad al cambio.
    2. Fortalecer la articulación entre el sector educativo, empresarial y gubernamental, para alinear la formación con las necesidades reales del mercado.
    3. Promover la inclusión laboral de mujeres y jóvenes, cerrando brechas estructurales a través de políticas públicas y programas de acompañamiento.
    4. Aprovechar sectores estratégicos como la tecnología, la economía verde y la economía creativa, como motores de empleo formal y sostenible.

Un diálogo con la ciudadanía.

La presentación se desarrolló como parte de las Jornadas de Puertas Abiertas, un espacio que busca acercar el conocimiento a la ciudadanía, garantizando el derecho al acceso libre a la información y fomentando la construcción colectiva de soluciones para el desarrollo del Caribe colombiano. 

Publicada el 20/08/2025

Un apagón no solo apaga la luz. Aunque no toda la economía se paraliza, las fallas eléctricas afectan sectores clave y ponen en riesgo la productividad, los ingresos y el bienestar de miles de familias en la región.

¿Qué está en juego para la región Caribe si no actuamos ya?

Un apagón no solo apaga la luz. Aunque no toda la economía se paraliza, las fallas eléctricas afectan sectores clave y ponen en riesgo la productividad, los ingresos y el bienestar de miles de familias en la región.

  • Por los diversos motivos asociados a la crisis de la región, los cortes de energía podrían volverse más frecuentes y extensos, afectando no solo a los hogares, sino también a hospitales, empresas, colegios y servicios clave para la vida diaria.
  • Sin un servicio eléctrico confiable, la región pierde competitividad. La inversión —tanto nacional como extranjera— se aleja, y con ella las oportunidades de empleo y bienestar para su población.
  • La falta de soluciones sostenidas mina la confianza en las instituciones y alimenta la frustración social.
  • Sin acceso a energía constante y de calidad, se amplían las brechas sociales y se profundiza la precariedad en barrios y municipios que ya enfrentan múltiples carencias.

¿Qué se necesita para salir de la crisis energética en la región Caribe?

Tras varios años de modelos fallidos, la solución no puede seguir siendo apagar incendios. La región Caribe requiere un nuevo modelo de prestación del servicio eléctrico que entienda su realidad social, climática y económica.

¿Qué implica esto?

    • Resolver de fondo la situación de Air-e, con una decisión definitiva del Gobierno (como la liquidación o reestructuración) que permita saldar deudas, garantizar la continuidad del servicio y recuperar la confianza.
    • Asegurar el pago de las deudas acumuladas por parte del Estado, especialmente las relacionadas con subsidios no transferidos y pérdidas reconocidas por el regulador, para no seguir afectando la caja de los operadores.
    • Diseñar un nuevo esquema de operación y regulación regional, que tenga en cuenta las condiciones diferenciales de temperatura, pobreza y expansión urbana de la región.
    • Fortalecer la planeación de la demanda y oferta energética a nivel territorial, incorporando energías renovables, almacenamiento y proyectos comunitarios.
    • Mejorar los mecanismos de seguimiento, control y rendición de cuentas sobre inversiones, calidad del servicio y gestión empresarial de los operadores.

 

Gráfica 1. Escenarios de la Reforma al SGP

Fuente: Cálculos propios. DANE

Transformar el empleo en la región Caribe es el gran reto del desarrollo, señala Fundesarrollo

La industria manufacturera ha sido pieza clave para el crecimiento económico del departamento del Atlántico, y ha servido para mejorar los índices de empleo.

● El Caribe colombiano enfrenta retos importantes en materia de empleo, pero también cuenta con oportunidades para transformar su mercado laboral.

● Fundesarrollo destaca la necesidad de una agenda conjunta que impulse la formalización, la inclusión laboral y la formación para el trabajo del futuro.

● Se promueve una visión integral centrada en la educación, la innovación y la articulación entre actores públicos y privados. 

Barranquilla, 20 de agosto de 2025 – Con motivo de la segunda edición de las Jornadas de Puertas Abiertas 2025, el centro de pensamiento Fundesarrollo presentó un análisis sobre la situación actual del mercado laboral en la región Caribe. También expuso las principales tendencias y oportunidades para su transformación.

Durante el evento, se resaltó que, si bien la región enfrenta desafíos en términos de desempleo e informalidad, también se abre una ventana de oportunidad para implementar acciones innovadoras que promuevan el empleo digno, equitativo y adaptado a las exigencias del siglo XXI.

Panorama laboral actual en la región Caribe

Si se compara con años anteriores, la tasa de desempleo en la región ha aumentado y ya supera el promedio nacional. Esta situación ha afectado especialmente a jóvenes y mujeres, quienes siguen enfrentando barreras estructurales para ingresar y mantenerse en el mercado laboral formal. Durante 2024, el 67% de las mujeres en edad de trabajar permanecía por fuera de la fuerza laboral, frente al 33% de los hombres. Ambos grupos también registran las tasas más altas de desempleo.

Adicionalmente, se evidenció que la informalidad laboral continúa siendo un reto central. Menos del 45% de los trabajadores cuentan con un empleo formal. Esto limita su acceso a seguridad social, estabilidad económica y los hace más vulnerables a la pobreza. La mayoría de los ocupados se desempeñan por cuenta propia, una tendencia que demanda estrategias de acompañamiento y formalización.

Educación y formación para el futuro

Dentro del ámbito educativo y de la formación, Fundesarrollo hizo un llamado a fortalecer la conexión entre la oferta académica y la demanda laboral. Según el Foro Económico Mundial, para 2030 cerca del 39% de las habilidades actuales quedarán obsoletas. Seis de cada diez trabajadores necesitarán recapacitación. La región cuenta con muchos egresados que provienen de programas con menor absorción laboral formal, mientras que los sectores con mayor ocupación —como comercio, transporte y actividades artísticas— presentan altos niveles de informalidad.

Hoja de ruta para transformar el empleo Caribe

Frente a este panorama, Fundesarrollo propuso una hoja de ruta con enfoque transformador, basada en cuatro pilares estratégicos:

1. Impulsar la educación media y técnica, orientada al desarrollo de habilidades clave como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la adaptabilidad al cambio.
2. Fortalecer la articulación entre el sector educativo, empresarial y gubernamental, para alinear la formación con las necesidades reales del mercado.
3. Promover la inclusión laboral de mujeres y jóvenes, cerrando brechas estructurales a través de políticas públicas y programas de acompañamiento.
4. Aprovechar sectores estratégicos como la tecnología, la economía verde y la economía creativa, como motores de empleo formal y sostenible.

Un diálogo con la ciudadanía

La presentación se desarrolló como parte de las Jornadas de Puertas Abiertas, un espacio que busca acercar el conocimiento a la ciudadanía, garantizando el derecho al acceso libre a la información y fomentando la construcción colectiva de soluciones para el desarrollo del Caribe colombiano. 

Un apagón no solo apaga la luz. Aunque no toda la economía se paraliza, las fallas eléctricas afectan sectores clave y ponen en riesgo la productividad, los ingresos y el bienestar de miles de familias en la región.

¿Qué está en juego para la región Caribe si no actuamos ya?

Un apagón no solo apaga la luz. Aunque no toda la economía se paraliza, las fallas eléctricas afectan sectores clave y ponen en riesgo la productividad, los ingresos y el bienestar de miles de familias en la región.

  • Por los diversos motivos asociados a la crisis de la región, los cortes de energía podrían volverse más frecuentes y extensos, afectando no solo a los hogares, sino también a hospitales, empresas, colegios y servicios clave para la vida diaria.
  • Sin un servicio eléctrico confiable, la región pierde competitividad. La inversión —tanto nacional como extranjera— se aleja, y con ella las oportunidades de empleo y bienestar para su población.
  • La falta de soluciones sostenidas mina la confianza en las instituciones y alimenta la frustración social.
  • Sin acceso a energía constante y de calidad, se amplían las brechas sociales y se profundiza la precariedad en barrios y municipios que ya enfrentan múltiples carencias.

¿Qué se necesita para salir de la crisis energética en la región Caribe?

Tras varios años de modelos fallidos, la solución no puede seguir siendo apagar incendios. La región Caribe requiere un nuevo modelo de prestación del servicio eléctrico que entienda su realidad social, climática y económica.

¿Qué implica esto?

    • Resolver de fondo la situación de Air-e, con una decisión definitiva del Gobierno (como la liquidación o reestructuración) que permita saldar deudas, garantizar la continuidad del servicio y recuperar la confianza.
    • Asegurar el pago de las deudas acumuladas por parte del Estado, especialmente las relacionadas con subsidios no transferidos y pérdidas reconocidas por el regulador, para no seguir afectando la caja de los operadores.
    • Diseñar un nuevo esquema de operación y regulación regional, que tenga en cuenta las condiciones diferenciales de temperatura, pobreza y expansión urbana de la región.
    • Fortalecer la planeación de la demanda y oferta energética a nivel territorial, incorporando energías renovables, almacenamiento y proyectos comunitarios.
    • Mejorar los mecanismos de seguimiento, control y rendición de cuentas sobre inversiones, calidad del servicio y gestión empresarial de los operadores.

 

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