Fundesarrollo participó en el 10° Encuentro de Empresarios del Transporte de Carga y Logística de Fedetranscarga, realizado en Barranquilla. Estuvimos conversando en un panel donde se puso sobre la mesa una reflexión central: ¿Cómo lograr que la ventaja logística del Caribe se traduzca en mayor productividad, empleo formal y bienestar para la población?
El Caribe colombiano cuenta con activos estratégicos que representan una importante ventaja para su desarrollo: ubicación geográfica, puertos, energía y capacidad para atraer inversión.
Sin embargo, contar con estos activos no garantiza, por sí solo, que el crecimiento económico se convierta en desarrollo para todos los territorios y segmentos de la población. Cómo planteó nuestra investigadora Yasmira Batista durante el panel “Inversión, crecimiento y brechas del Caribe: «una de las principales tareas de la región es aumentar su capacidad para capturar valor de las inversiones y actividades económicas que llegan al territorio».
Un apagón no solo apaga la luz. Aunque no toda la economía se paraliza, las fallas eléctricas afectan sectores clave y ponen en riesgo la productividad, los ingresos y el bienestar de miles de familias en la región.
¿Qué está en juego para la región Caribe si no actuamos ya?
Un apagón no solo apaga la luz. Aunque no toda la economía se paraliza, las fallas eléctricas afectan sectores clave y ponen en riesgo la productividad, los ingresos y el bienestar de miles de familias en la región.
- Por los diversos motivos asociados a la crisis de la región, los cortes de energía podrían volverse más frecuentes y extensos, afectando no solo a los hogares, sino también a hospitales, empresas, colegios y servicios clave para la vida diaria.
- Sin un servicio eléctrico confiable, la región pierde competitividad. La inversión —tanto nacional como extranjera— se aleja, y con ella las oportunidades de empleo y bienestar para su población.
- La falta de soluciones sostenidas mina la confianza en las instituciones y alimenta la frustración social.
- Sin acceso a energía constante y de calidad, se amplían las brechas sociales y se profundiza la precariedad en barrios y municipios que ya enfrentan múltiples carencias.
¿Qué se necesita para salir de la crisis energética en la región Caribe?
Tras varios años de modelos fallidos, la solución no puede seguir siendo apagar incendios. La región Caribe requiere un nuevo modelo de prestación del servicio eléctrico que entienda su realidad social, climática y económica.
¿Qué implica esto?
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- Resolver de fondo la situación de Air-e, con una decisión definitiva del Gobierno (como la liquidación o reestructuración) que permita saldar deudas, garantizar la continuidad del servicio y recuperar la confianza.
- Asegurar el pago de las deudas acumuladas por parte del Estado, especialmente las relacionadas con subsidios no transferidos y pérdidas reconocidas por el regulador, para no seguir afectando la caja de los operadores.
- Diseñar un nuevo esquema de operación y regulación regional, que tenga en cuenta las condiciones diferenciales de temperatura, pobreza y expansión urbana de la región.
- Fortalecer la planeación de la demanda y oferta energética a nivel territorial, incorporando energías renovables, almacenamiento y proyectos comunitarios.
- Mejorar los mecanismos de seguimiento, control y rendición de cuentas sobre inversiones, calidad del servicio y gestión empresarial de los operadores.
La inversión puede generar más valor en la región
Una gran inversión puede llegar al Caribe, pero su impacto será limitado si no encuentra talento pertinente, proveedores locales, infraestructura competitiva y empresas capaces de integrarse a sus cadenas de valor.
Por eso, la discusión no debe centrarse únicamente en atraer inversión. También es necesario fortalecer los encadenamientos productivos, elevar la productividad de las empresas, reducir la informalidad y generar más empleos formales y de calidad.
En últimas, el objetivo es construir una economía regional en la que más personas puedan participar productivamente del crecimiento.
Tres desafíos para sofisticar la economía regional
Durante la conversación, expusimos tres restricciones estructurales que limitan la posibilidad de que el Caribe avance hacia actividades de mayor productividad: talento, costos de conectividad y capacidad institucional para articular los territorios.
El primero es el capital humano. La región necesita reducir la brecha entre las competencias que demanda una economía más sofisticada y las que actualmente se están formando. Esto implica fortalecer las competencias digitales y técnicas y construir trayectorias laborales que permitan acceder a empleos formales y de mayor productividad.
El segundo desafío está relacionado con los costos de conexión. La ubicación del Caribe representa una ventaja, pero pierde parte de su valor cuando persisten altos costos logísticos, energéticos y de transporte. Por eso, no basta con contar con puertos competitivos: es necesario conectar eficientemente puertos, ciudades, zonas productivas y mercados.
El tercer desafío es la articulación regional. Las diferencias entre territorios hacen necesario avanzar hacia políticas diferenciadas, pero también hacia una mayor coordinación que permita aprovechar complementariedades y generar economías de escala.
Infraestructura, talento y empresas: tres piezas de una misma estrategia
Otro de los puntos mencionados durante el panel fue la necesidad de conectar las políticas de infraestructura, formación y desarrollo empresarial.
Desde Fundesarrollo se resaltó que la infraestructura debe contribuir a reducir los costos de conexión entre personas, empresas y mercados. Esto incluye no solo carreteras, puertos y aeropuertos, sino también infraestructura básica y resiliente al cambio climático que permita mejorar las condiciones de vida y facilitar la actividad productiva.
En materia de formación laboral, se destacó la importancia de conectar las capacidades de las personas con los sectores que tienen potencial de crecimiento. Un estudio de Fundesarrollo sobre sectores emergentes y oportunidades de inserción laboral en Barranquilla A.M. identificó cuatro sectores: alojamiento y servicios de comida, información y comunicaciones, suministro de electricidad, gas y agua e industrias manufactureras.
Pero también se hizo énfasis en una condición fundamental: «Formar talento debe ir acompañado de una estrategia productiva capaz de generar empleos de calidad».
Finalmente, fortalecer los proveedores regionales y vincular pequeñas y medianas empresas a las cadenas de valor de grandes inversiones puede contribuir a generar mayores encadenamientos, transferencia de conocimiento e innovación.
De ciudades que compiten a una región que funciona como sistema
La conversación también permitió plantear una mirada regional sobre Barranquilla, Cartagena y Santa Marta. Más que competir por los mismos proyectos, las ciudades pueden aprovechar sus capacidades diferenciadas y mejorar su conectividad para construir una plataforma económica y logística con mayor escala internacional.
Esta visión implica ampliar la mirada en estos territorios productivos del Caribe. La pregunta entonces deja de ser qué ciudad lidera y pasa a ser, qué podemos hacer como región que ninguna ciudad podría hacer por separado.
Una región que no solo mueve carga, sino que genera valor
Al cierre de la conversación, nuestra investigadora planteó la necesidad de construir una estrategia regional de desarrollo productivo que conecte talento, innovación y empresas alrededor de las principales apuestas económicas del Caribe.
La región ya cuenta con infraestructura, ubicación estratégica, puertos, energía y capacidades empresariales. El desafío está en desarrollar las capacidades necesarias para generar mayor valor a partir de esos activos.
Por eso, el éxito de la ventaja logística del Caribe no debería medirse únicamente por el volumen de carga movilizada. También debería reflejarse en más exportaciones, mayor actividad industrial, generación de empleo formal y menor pobreza.
Gráfica 1. Escenarios de la Reforma al SGP
Fuente: Cálculos propios. DANE
El Caribe frente al reto de transformar su ventaja logística en desarrollo
Fundesarrollo participó en el 10° Encuentro de Empresarios del Transporte de Carga y Logística de Fedetranscarga, realizado en Barranquilla. Estuvimos conversando en un panel donde se puso sobre la mesa una reflexión central: ¿Cómo lograr que la ventaja logística del Caribe se traduzca en mayor productividad, empleo formal y bienestar para la población?
El Caribe colombiano cuenta con activos estratégicos que representan una importante ventaja para su desarrollo: ubicación geográfica, puertos, energía y capacidad para atraer inversión.
Sin embargo, contar con estos activos no garantiza, por sí solo, que el crecimiento económico se convierta en desarrollo para todos los territorios y segmentos de la población. Cómo planteó nuestra investigadora Yasmira Batista durante el panel “Inversión, crecimiento y brechas del Caribe: «una de las principales tareas de la región es aumentar su capacidad para capturar valor de las inversiones y actividades económicas que llegan al territorio».
Un apagón no solo apaga la luz. Aunque no toda la economía se paraliza, las fallas eléctricas afectan sectores clave y ponen en riesgo la productividad, los ingresos y el bienestar de miles de familias en la región.
¿Qué está en juego para la región Caribe si no actuamos ya?
Un apagón no solo apaga la luz. Aunque no toda la economía se paraliza, las fallas eléctricas afectan sectores clave y ponen en riesgo la productividad, los ingresos y el bienestar de miles de familias en la región.
- Por los diversos motivos asociados a la crisis de la región, los cortes de energía podrían volverse más frecuentes y extensos, afectando no solo a los hogares, sino también a hospitales, empresas, colegios y servicios clave para la vida diaria.
- Sin un servicio eléctrico confiable, la región pierde competitividad. La inversión —tanto nacional como extranjera— se aleja, y con ella las oportunidades de empleo y bienestar para su población.
- La falta de soluciones sostenidas mina la confianza en las instituciones y alimenta la frustración social.
- Sin acceso a energía constante y de calidad, se amplían las brechas sociales y se profundiza la precariedad en barrios y municipios que ya enfrentan múltiples carencias.
¿Qué se necesita para salir de la crisis energética en la región Caribe?
Tras varios años de modelos fallidos, la solución no puede seguir siendo apagar incendios. La región Caribe requiere un nuevo modelo de prestación del servicio eléctrico que entienda su realidad social, climática y económica.
¿Qué implica esto?
-
- Resolver de fondo la situación de Air-e, con una decisión definitiva del Gobierno (como la liquidación o reestructuración) que permita saldar deudas, garantizar la continuidad del servicio y recuperar la confianza.
- Asegurar el pago de las deudas acumuladas por parte del Estado, especialmente las relacionadas con subsidios no transferidos y pérdidas reconocidas por el regulador, para no seguir afectando la caja de los operadores.
- Diseñar un nuevo esquema de operación y regulación regional, que tenga en cuenta las condiciones diferenciales de temperatura, pobreza y expansión urbana de la región.
- Fortalecer la planeación de la demanda y oferta energética a nivel territorial, incorporando energías renovables, almacenamiento y proyectos comunitarios.
- Mejorar los mecanismos de seguimiento, control y rendición de cuentas sobre inversiones, calidad del servicio y gestión empresarial de los operadores.
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