Medida suspendida sobre licores y cigarrillos: ganancia para la Nación, pérdida para los departamentos
Simulando distintos escenarios de respuesta del consumo leve, moderado y grave, se estimó que el recaudo propio de los departamentos se reduciría de manera significativa.
El Gobierno Nacional había propuesto, en el marco de la emergencia económica, un aumento de impuestos a licores y cigarrillos mediante el Decreto 1474 de 2025. La medida, que fue suspendida provisionalmente el mes pasado, buscaba elevar el IVA de los licores del 5% al 19% y ajustar el impuesto al consumo, aumentando el componente específico a $750 por grado alcoholimétrico por unidad de 750 cm³ y el componente ad valorem al 30%. En cigarrillos, se mantenían el IVA del 19% y el componente ad valorem del 10%, pero el componente específico pasaba de $3.725 a $11.200 por cajetilla.
Aunque la intención era aumentar el recaudo nacional, los ingresos adicionales no habrían fortalecido los recursos propios de los departamentos, ya que se destinarían exclusivamente al Presupuesto General de la Nación.
Con base en este diseño, se realizó un ejercicio de simulación para estimar los efectos potenciales de la medida sobre el recaudo regional, partiendo de un principio sencillo: el aumento del precio final al consumidor reduce el consumo legal y, a través de este canal, los ingresos departamentales asociados al impuesto al consumo.
El análisis utiliza estimaciones sobre el incremento esperado de los precios finales de licores y cigarrillos [1], así como supuestos de elasticidad de la demanda ampliamente documentados en la literatura económica [2] . A su vez, se apoya en la información de recaudo departamental observada en 2025, con base en los reportes de ejecución de ingresos del CUIPO, agregando los resultados de los siete departamentos para aproximar el recaudo total de la región Caribe.
Recaudo departamental observado por impuesto al consumo (ICO), 2025.
Cifras en millones de pesos
Un apagón no solo apaga la luz. Aunque no toda la economía se paraliza, las fallas eléctricas afectan sectores clave y ponen en riesgo la productividad, los ingresos y el bienestar de miles de familias en la región.
¿Qué está en juego para la región Caribe si no actuamos ya?
Un apagón no solo apaga la luz. Aunque no toda la economía se paraliza, las fallas eléctricas afectan sectores clave y ponen en riesgo la productividad, los ingresos y el bienestar de miles de familias en la región.
- Por los diversos motivos asociados a la crisis de la región, los cortes de energía podrían volverse más frecuentes y extensos, afectando no solo a los hogares, sino también a hospitales, empresas, colegios y servicios clave para la vida diaria.
- Sin un servicio eléctrico confiable, la región pierde competitividad. La inversión —tanto nacional como extranjera— se aleja, y con ella las oportunidades de empleo y bienestar para su población.
- La falta de soluciones sostenidas mina la confianza en las instituciones y alimenta la frustración social.
- Sin acceso a energía constante y de calidad, se amplían las brechas sociales y se profundiza la precariedad en barrios y municipios que ya enfrentan múltiples carencias.
¿Qué se necesita para salir de la crisis energética en la región Caribe?
Tras varios años de modelos fallidos, la solución no puede seguir siendo apagar incendios. La región Caribe requiere un nuevo modelo de prestación del servicio eléctrico que entienda su realidad social, climática y económica.
¿Qué implica esto?
-
- Resolver de fondo la situación de Air-e, con una decisión definitiva del Gobierno (como la liquidación o reestructuración) que permita saldar deudas, garantizar la continuidad del servicio y recuperar la confianza.
- Asegurar el pago de las deudas acumuladas por parte del Estado, especialmente las relacionadas con subsidios no transferidos y pérdidas reconocidas por el regulador, para no seguir afectando la caja de los operadores.
- Diseñar un nuevo esquema de operación y regulación regional, que tenga en cuenta las condiciones diferenciales de temperatura, pobreza y expansión urbana de la región.
- Fortalecer la planeación de la demanda y oferta energética a nivel territorial, incorporando energías renovables, almacenamiento y proyectos comunitarios.
- Mejorar los mecanismos de seguimiento, control y rendición de cuentas sobre inversiones, calidad del servicio y gestión empresarial de los operadores.
Impacto estimado sobre el recaudo
Simulando distintos escenarios de respuesta del consumo, leve, moderado y grave, se estimó que el recaudo propio de los departamentos se reduciría de manera significativa:
– Cigarrillos y tabaco: En el Atlántico, la caída habría sido de $8,9 a $14,8 mil millones; en la región Caribe, entre $24,5 y $40,9 mil millones.
– Licores, vinos y aperitivos: En el Atlántico, la reducción estimada habría sido de $3,7 a $6,4 mil millones; en la región Caribe, entre $43,3 y $75,7 mil millones.
Variación estimada en el recaudo: Cigarrillos y tabaco
Fuente: CUIPO y Universidad Javeriana. Elaboración: Fundesarrollo.
Nota: Cifras en miles de millones de pesos.
Variación estimada en el recaudo: licores, vinos, aperitivos y similares
Fuente: CUIPO y Universidad Javeriana. Elaboración: Fundesarrollo.
Nota: Cifras en miles de millones de pesos.
En términos relativos, el recaudo propio se habría reducido entre 18% y 30% para cigarrillos y tabaco, y entre 16% y 29% para licores y similares, dependiendo del escenario.
Conclusión
El análisis evidencia un efecto claro: aunque la medida habría incrementado el recaudo nacional, habría generado pérdidas importantes de ingresos propios para los departamentos, profundizando las restricciones fiscales en una región que ya enfrenta presiones estructurales sobre sus finanzas públicas. La suspensión provisional de la medida el mes pasado deja en pausa estos efectos, pero también abre la discusión sobre cómo equilibrar recaudo nacional y recursos territoriales.
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[1] Se asume un incremento estimado en los precios finales del 41% para licores y del 59% para cigarrillos, reflejando el efecto de los cambios en los impuestos. Tomado de: Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana. (2026) ¿Quién cobra y quién se beneficia? El rediseño de los impuestos al alcohol y tabaco.
[2] Para los cigarrillos, se consideraron valores entre −0,3 y −0,5. Para los licores, se emplearon rangos de elasticidad entre −0,4 y −0,7. Teniendo en cuenta la siguiente literatura:
-
- Guindon, G. E.; Paraje, G. R.; Chaloupka, F. J. (2015). The Impact of Prices and Taxes on the Use of Tobacco Products in Latin America and the Caribbean.
- Chaloupka, F. J., Yurekli, A., & Fong, G. T. (2022). Tobacco taxes as a tobacco control strategy.
- Clements, K. W.; Mariano, M. J. M.; Verikios, G.; Wong, B. (2022). How elastic is alcohol consumption?
- Wagenaar, A.C.; Salois, M.J.; Komro, K.A. (2009). Effects of beverage alcohol price and tax levels on drinking: a meta-analysis of 1003 estimates from 112 studies.
Gráfica 1. Escenarios de la Reforma al SGP
Fuente: Cálculos propios. DANE
Medida suspendida sobre licores y cigarrillos: ganancia para la Nación, pérdida para los departamentos
Simulando distintos escenarios de respuesta del consumo leve, moderado y grave, se estimó que el recaudo propio de los departamentos se reduciría de manera significativa.
El Gobierno Nacional había propuesto, en el marco de la emergencia económica, un aumento de impuestos a licores y cigarrillos mediante el Decreto 1474 de 2025. La medida, que fue suspendida provisionalmente el mes pasado, buscaba elevar el IVA de los licores del 5% al 19% y ajustar el impuesto al consumo, aumentando el componente específico a $750 por grado alcoholimétrico por unidad de 750 cm³ y el componente ad valorem al 30%. En cigarrillos, se mantenían el IVA del 19% y el componente ad valorem del 10%, pero el componente específico pasaba de $3.725 a $11.200 por cajetilla.
Aunque la intención era aumentar el recaudo nacional, los ingresos adicionales no habrían fortalecido los recursos propios de los departamentos, ya que se destinarían exclusivamente al Presupuesto General de la Nación.
Con base en este diseño, se realizó un ejercicio de simulación para estimar los efectos potenciales de la medida sobre el recaudo regional, partiendo de un principio sencillo: el aumento del precio final al consumidor reduce el consumo legal y, a través de este canal, los ingresos departamentales asociados al impuesto al consumo.
El análisis utiliza estimaciones sobre el incremento esperado de los precios finales de licores y cigarrillos [1] , así como supuestos de elasticidad de la demanda ampliamente documentados en la literatura económica [2] . A su vez, se apoya en la información de recaudo departamental observada en 2025, con base en los reportes de ejecución de ingresos del CUIPO, agregando los resultados de los siete departamentos para aproximar el recaudo total de la región Caribe.
Recaudo departamental observado por impuesto al consumo (ICO), 2025
Cifras en millones de pesos
Fuente: CUIPO – Ejecución de ingresos. Elaboración: Fundesarrollo.
Notas: (1) La información del ICO del departamento de César para Licores, vinos, aperitivos y similares no está disponible para el periodo de consulta. (2) Para el departamento de Córdoba, la recaudación corresponde a los meses entre enero y septiembre de 2025. (3) El recaudo de la región Caribe corresponde a la suma de los departamentos que la conforman.
Impacto estimado sobre el recaudo
Simulando distintos escenarios de respuesta del consumo, leve, moderado y grave, se estimó que el recaudo propio de los departamentos se reduciría de manera significativa:
• Cigarrillos y tabaco: En el Atlántico, la caída habría sido de $8,9 a $14,8 mil millones; en la región Caribe, entre $24,5 y $40,9 mil millones.
• Licores, vinos y aperitivos: En el Atlántico, la reducción estimada habría sido de $3,7 a $6,4 mil millones; en la región Caribe, entre $43,3 y $75,7 mil millones.
Variación estimada en el recaudo: Cigarrillos y tabaco
Fuente: CUIPO y Universidad Javeriana. Elaboración: Fundesarrollo.
Nota: Cifras en miles de millones de pesos.
Variación estimada en el recaudo: Cigarrillos y tabaco
Fuente: CUIPO – Universidad Javeriana. Elaboración: Fundesarrollo.
Nota: Cifras en miles de millones de pesos.
En términos relativos, el recaudo propio se habría reducido entre 18% y 30% para cigarrillos y tabaco, y entre 16% y 29% para licores y similares, dependiendo del escenario.
Conclusión
El análisis evidencia un efecto claro: aunque la medida habría incrementado el recaudo nacional, habría generado pérdidas importantes de ingresos propios para los departamentos, profundizando las restricciones fiscales en una región que ya enfrenta presiones estructurales sobre sus finanzas públicas. La suspensión provisional de la medida el mes pasado deja en pausa estos efectos, pero también abre la discusión sobre cómo equilibrar recaudo nacional y recursos territoriales.
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[1] Se asume un incremento estimado en los precios finales del 41% para licores y del 59% para cigarrillos, reflejando el efecto de los cambios en los impuestos. Tomado de: Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana. (2026) ¿Quién cobra y quién se beneficia? El rediseño de los impuestos al alcohol y tabaco.
[2] Para los cigarrillos, se consideraron valores entre −0,3 y −0,5. Para los licores, se emplearon rangos de elasticidad entre −0,4 y −0,7. Teniendo en cuenta la siguiente literatura:
Guindon, G. E.; Paraje, G. R.; Chaloupka, F. J. (2015). The Impact of Prices and Taxes on the Use of Tobacco Products in Latin America and the Caribbean.
Chaloupka, F. J., Yurekli, A., & Fong, G. T. (2022). Tobacco taxes as a tobacco control strategy.
Clements, K. W.; Mariano, M. J. M.; Verikios, G.; Wong, B. (2022). How elastic is alcohol consumption?
Wagenaar, A.C.; Salois, M.J.; Komro, K.A. (2009). Effects of beverage alcohol price and tax levels on drinking: a meta-analysis of 1003 estimates from 112 studies.
Un apagón no solo apaga la luz. Aunque no toda la economía se paraliza, las fallas eléctricas afectan sectores clave y ponen en riesgo la productividad, los ingresos y el bienestar de miles de familias en la región.
¿Qué está en juego para la región Caribe si no actuamos ya?
Un apagón no solo apaga la luz. Aunque no toda la economía se paraliza, las fallas eléctricas afectan sectores clave y ponen en riesgo la productividad, los ingresos y el bienestar de miles de familias en la región.
- Por los diversos motivos asociados a la crisis de la región, los cortes de energía podrían volverse más frecuentes y extensos, afectando no solo a los hogares, sino también a hospitales, empresas, colegios y servicios clave para la vida diaria.
- Sin un servicio eléctrico confiable, la región pierde competitividad. La inversión —tanto nacional como extranjera— se aleja, y con ella las oportunidades de empleo y bienestar para su población.
- La falta de soluciones sostenidas mina la confianza en las instituciones y alimenta la frustración social.
- Sin acceso a energía constante y de calidad, se amplían las brechas sociales y se profundiza la precariedad en barrios y municipios que ya enfrentan múltiples carencias.
¿Qué se necesita para salir de la crisis energética en la región Caribe?
Tras varios años de modelos fallidos, la solución no puede seguir siendo apagar incendios. La región Caribe requiere un nuevo modelo de prestación del servicio eléctrico que entienda su realidad social, climática y económica.
¿Qué implica esto?
-
- Resolver de fondo la situación de Air-e, con una decisión definitiva del Gobierno (como la liquidación o reestructuración) que permita saldar deudas, garantizar la continuidad del servicio y recuperar la confianza.
- Asegurar el pago de las deudas acumuladas por parte del Estado, especialmente las relacionadas con subsidios no transferidos y pérdidas reconocidas por el regulador, para no seguir afectando la caja de los operadores.
- Diseñar un nuevo esquema de operación y regulación regional, que tenga en cuenta las condiciones diferenciales de temperatura, pobreza y expansión urbana de la región.
- Fortalecer la planeación de la demanda y oferta energética a nivel territorial, incorporando energías renovables, almacenamiento y proyectos comunitarios.
- Mejorar los mecanismos de seguimiento, control y rendición de cuentas sobre inversiones, calidad del servicio y gestión empresarial de los operadores.
